Trump da su apoyo a una iniciativa que busca castigar las importaciones de crudo ruso de China, India y Brasil

Lindsey Graham. Foto: Jessica Holdman/SC Daily Gazette

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio luz verde a un proyecto de ley que permite imponer sanciones a China, India, Brasil y otros países que compran petróleo ruso. Así lo informó el 8 de enero en su cuenta de X el senador republicano por Carolina del Sur, Lindsey Graham, uno de los autores de la iniciativa.

El proyecto de ley tiene como objetivo endurecer las sanciones secundarias contra los importadores de energía rusa y busca hacer que las compras de petróleo y gas rusos resulten lo más costosas posible desde el punto de vista económico y político.

En los documentos y explicaciones públicas de la propuesta, el foco principal se centra en los mayores compradores de petróleo ruso fuera de Occidente —principalmente China e India—, así como en Brasil y en otras grandes economías en desarrollo. Según los promotores, estos países ayudan a Moscú a compensar las pérdidas provocadas por las restricciones occidentales, asegurando una demanda sostenida de materias primas rusas.

Al mismo tiempo, las disposiciones del proyecto de ley tienen un carácter universal y se aplicarían a cualquier Estado que continúe comprando petróleo, gas, uranio u otros productos de exportación rusos sujetos a sanciones.

Esto significa que, de iure, los países de Asia Central también podrían verse afectados por posibles sanciones secundarias si aumentan significativamente sus compras directas de energía rusa. Sin embargo, en los documentos que acompañan la iniciativa, los Estados de la región no se mencionan por separado ni figuran entre los principales objetivos de presión.

Así, para los compradores centroasiáticos de petróleo y gas ruso, la nueva propuesta legislativa crea un entorno más arriesgado, pero no los convierte en el objetivo central del paquete sancionador. El mensaje político de Washington se dirige principalmente a los mayores mercados asiáticos y latinoamericanos de crudo ruso, mientras que la posible inclusión de los países de Asia Central en la órbita de sanciones secundarias sigue siendo más una advertencia teórica que un objetivo declarado.