El conquistador del fútbol en Dusambé

¿Se rendirá Tayikistán ante el entrenador español Cortés?
Juan Cortés. Foto de las redes sociales de Juan Cortés

En el campeonato de Tayikistán los entrenadores extranjeros no son algo raro. Por ejemplo, el año pasado los clubes de la Liga Superior estuvieron dirigidos por técnicos rusos, un uzbeko y un iraní. Con la selección nacional trabajaron un georgiano y un serbio, y antes — un croata. Incluso para la selección juvenil lograron atraer a un especialista de San Marino. Pero el club de Dusambé CSKA (o como se le llama ahora, KMVA) fue aún más lejos: invitó a un español, y además procedente de América Latina.

El nombramiento de Juan Cortés como entrenador principal del CSKA de Dusambé es un acontecimiento atípico para el fútbol tayiko y, en cierto modo, exótico. Especialistas españoles no habían trabajado antes en el campeonato de Tayikistán, y este hecho por sí solo ya distingue la decisión de la directiva del club del contexto general. La exótica, sin embargo, es mutua: para el CSKA y toda la liga — un español con carrera en América Latina; para el propio Cortés — un nuevo mercado, un nuevo entorno futbolístico y su primera experiencia seria de trabajo en Asia a nivel de clubes.

Sin embargo, sería un error considerar este nombramiento únicamente como un gesto “para la foto”. El contexto en el que el CSKA invita a Cortés es mucho más complejo y apunta a un deseo claramente pragmático del club de salir del círculo habitual de entrenadores y competir seriamente con los líderes del campeonato.

Destino de ejército

El CSKA de Dusambé es uno de los clubes más antiguos del país, cuya historia sigue siendo objeto de debate. Parte de los aficionados y expertos lo consideran heredero directo del famoso «CSKA-Pamir», dos veces campeón de Tayikistán; otros insisten en que se trata de un proyecto paralelo, reformado ya en el siglo XXI. Sea como fuere, después del renacimiento del club en su nuevo formato, el CSKA nunca ha superado el tercer puesto en el campeonato, quedándose regularmente a un paso de la lucha por el oro, pero sin dar nunca ese paso.

CSKA. Foto de las redes sociales del CSKA

La temporada pasada no hizo sino subrayar ese estatus. El equipo volvió a terminar con las medallas de bronce, pero el camino hacia ellas fue irregular. Durante la mayor parte del campeonato, el CSKA estuvo dirigido por Shamsiddín Kosímov, pero a tres jornadas del final fue destituido tras una racha de cinco partidos sin victorias, incluidos tres derrotas consecutivas. Para entonces, el equipo había quedado prácticamente fuera de la lucha por el título. En el tramo final, el conjunto estuvo a cargo de Tojir Muminov. En tres partidos, el CSKA sumó cinco puntos y logró, al menos, mantenerse entre los tres primeros. Al mismo tiempo, su futuro en el club nunca estuvo claro desde el inicio y, a juzgar por los acontecimientos posteriores, Muminov fue considerado más bien como una figura provisional que como un entrenador para un nuevo ciclo.

La destitución y el posterior nombramiento de un técnico extranjero sin explicaciones públicas por parte de la directiva parecían ilógicos solo a primera vista. En realidad, encajan en la tendencia general del fútbol tayiko en los últimos años. Muchos entrenadores locales no tienen licencia Pro, el círculo de candidatos es bastante reducido y los técnicos se mueven con frecuencia de un club a otro sin aportar ideas esencialmente nuevas. Incluso la invitación de entrenadores del espacio postsoviético o de Irán no acabó traduciéndose en un salto cualitativo: mental y metodológicamente sigue siendo el mismo entorno conocido.

En este sentido, la elección de Juan Cortés es un desafío consciente.

Un entrenador español con experiencia en América Latina, sin vínculos —ni siquiera indirectos— con los círculos futbolísticos locales, es potencialmente capaz de exigir más tanto a los futbolistas como a la directiva. Es a la vez un riesgo y una apuesta. Un riesgo, porque un estilo de trabajo distinto puede sacar a la luz los problemas internos del club. Una apuesta, porque sin decisiones de este tipo es poco probable que el CSKA rompa el techo que ya ha alcanzado.

Cortés, conquistador de El Salvador

También es importante tener en cuenta el contexto externo. La competencia en el campeonato de Tayikistán va en aumento. La temporada pasada, el Vakhsh logró interferir seriamente en la lucha por el oro, y el propio CSKA se mantuvo durante gran parte del torneo en la carrera por el título. A este desarrollo general contribuyó también el éxito de la selección de Tayikistán, que bajo la dirección del técnico croata Petar Šegrt alcanzó los cuartos de final de la Copa de Asia. Como contaría después su asistente y más tarde seleccionador nacional, Gela Shekiladze, al inicio del trabajo los problemas no eran solo tácticos, sino también de organización cotidiana. Actualmente la selección está dirigida por el experimentado serbio Goran Stevanović, y el propio hecho de su nombramiento confirma que el fútbol tayiko mira cada vez más allá del mercado habitual de entrenadores.

Juan Cortés es natural de la ciudad de Jaén, en Andalucía. Comenzó a trabajar como entrenador en su país, entrenando a niños. Su primera experiencia profesional a nivel sénior la obtuvo como asistente en uno de los clubes de Tailandia. En 2015 probó suerte por primera vez en América Latina: primero en México y luego en Paraguay. También trabajó un tiempo en España con el club Martos, de Tercera División. Pero en 2019 regresó al otro lado del océano.

Se hizo un nombre en el campeonato de El Salvador, donde en 2023 llevó al Once Deportivo al primer título de liga de su historia.

Fue reconocido como mejor entrenador del campeonato de El Salvador.

Después de eso, Cortés trabajó con clubes de mayor estatus del país, incluido Alianza, y posteriormente fue invitado a integrarse en las estructuras de la selección nacional.

Una línea aparte en su carrera es el trabajo con jóvenes. En 2024 Cortés dirigió a la selección sub-20 de El Salvador y la clasificó para la Copa de la CONCACAF. En el propio torneo el equipo sumó tres puntos al vencer a República Dominicana y obtuvo una valiosa experiencia enfrentándose a Canadá y Honduras. Paralelamente, Cortés formó parte del cuerpo técnico de la selección absoluta de El Salvador, que se clasificó para la Copa Oro 2025 y logró el ascenso a la Liga A de la Liga de Naciones de la CONCACAF. Este periodo consolidó su reputación como un especialista capaz de trabajar dentro de un sistema y de construir una vertical entre selecciones.

Juan Cortés. Foto de las redes sociales de Juan Cortés

Tras finalizar el ciclo internacional, Cortés continuó su carrera en clubes. Regresó a El Salvador, donde logró mantener al Platense en la máxima división, y luego recibió una oferta de Bolivia, un paso que en aquel momento se convirtió en el punto más alto de su carrera. En otoño de 2025, el técnico español se hizo cargo del Real Tomayapo con la misión de estabilizar al equipo y conservar su lugar en la élite. Cumplió el objetivo: el club terminó la temporada en la mitad de la tabla.

En enero de 2026, Cortés anunció su salida, agradeciendo a la directiva y a los aficionados. Para los medios bolivianos fue una sorpresa: se daba por hecho que sería él quien llevaría al equipo a la pretemporada. Sin embargo, la decisión del español parecía meditada y no estuvo relacionada ni con un conflicto ni con un fracaso.

El nombramiento en el CSKA de Dusambé continúa esa trayectoria. Para Cortés es la oportunidad de trabajar por primera vez en Asia a nivel de clubes, en un campeonato que se encuentra en fase de crecimiento y abierto a los experimentos.

Para el CSKA, Cortés es la posibilidad de incorporar a un entrenador con otro “lenguaje” futbolístico, experiencia en luchas por el título y trabajo con jugadores jóvenes.
El propio Cortés escribió en redes sociales que acepta un nuevo desafío.

«Nuevo reto, nuevo país, la misma pasión. Orgulloso de comenzar este nuevo capítulo en Tayikistán, asumiendo un proyecto apasionante con el club y sumergiéndome en otra cultura futbolística. Motivado, concentrado y totalmente comprometido con el trabajo que viene. La temporada se acerca y el objetivo está claro: trabajar duro, competir cada día y crecer juntos como equipo. Gracias a todos los que confían en mí. Estoy listo para darlo todo desde el primer día», aseguró Cortés.

Al mismo tiempo, en Dusambé difícilmente esperan un resultado inmediato. Más bien se trata de un intento de salir del habitual tercer puesto y, poco a poco, plantear una competencia real al Istiqlol. En un contexto en el que el fútbol nacional se desarrolla y los clubes piensan cada vez más en proyectos a largo plazo y en el trabajo con jóvenes, la figura de Cortés no parece casual.

El español llega a un entorno donde ya existe experiencia con entrenadores extranjeros, pero donde cada nuevo paso sigue percibiéndose como un desafío. Tanto para el CSKA como para el propio Juan Cortés, esta experiencia puede convertirse en una etapa definitoria: una prueba de si el fútbol de clubes tayiko es capaz de dar el siguiente paso y de si un joven entrenador español puede consolidarse fuera de la geografía que le resulta habitual.